La vida está
sembrada de incongruencias, malentendidos y un sinfín de situaciones
absurdas.
Hoy en día
la tecnología nos permite disponer de medios para aclarar situaciones
de dudosa credibilidad acaecidos en actos públicos o eventos
diversos. Por todos es sabido que en el mundo del deporte la socorrida
"moviola" es la encargada de despejar las dudas.
Yo sólo cuento con la moviola de mis recuerdos, y los datos obtenidos
a partir de conversaciones posteriores que mantuve con las partes implicadas
en el supuesto que les voy a relatar. Y es por ello que me gustaría
repasar, expresándome con palabras sobre el hasta ahora virgen
folio en blanco, la extraña experiencia vivida una noche de febrero
en el escenario de la vida y del Teatro Principal: la entrega del "Premi
Teatre".
Permítanme guiarles a través de esta historia como si
fuésemos capaces de ver la escena desde los distintos puntos
de vista de los personajes implicados. Tal vez suene un poco teatral
Es lo que pretendo, pues aunque todo lo que aquí se va a relatar
pertenece a la realidad, ¿qué es al fin y al cabo el TEATRO,
sino la vida llevada a un escenario?
Pero primero
Acabemos de situarnos. Nos hallamos, como ya he dicho,
en el teatro Principal, en la noche del 6 de febrero de este mismo año.
Pasan de las diez. Todo está preparado para la celebración
de la Gala Fallera de la cultura. En ella, además de un espectáculo
creado exclusivamente para la ocasión, se hace entrega de los
galardones de Teatro de J. C. F., premios literarios y, desde hace tres
años, también se otorga el "Premi Teatre" instituido
por la Taula Valenciana d'Autors Teatrals con el fin de promocionar
las obras de autores que aman a Valencia dentro del propio mundo fallero.
El mencionado galardón, consistente en un artístico estandarte,
es concedido a:
"La Falla que, a juicio del jurado nombrado a tal efecto, mejor
represente la obra, corta o larga, de autor perteneciente a la Taula
Valenciana d'Autors Teatrals".
" Y ahora,
les ruego sean tan amables de acompañarme en esta singular recreación
de los hechos, según yo los recuerdo.
Esa noche, apenas empezado el espectáculo y ante un teatro abarrotado
desde el patio de butacas hasta la gloria, se hizo entrega en primer
lugar de los premios literarios de J.C.F. Tras un breve "sketch",
y después de unas palabras de presentación, salimos al
escenario para hacer entrega del estandarte correspondiente a la comisión
que resultase merecedora del premio, dos personas, presidenta y vicepresidenta,
representando a la Taula.
La presentadora, mientras el estandarte era sacado a escena desde un
lateral, rasgó el sobre que contenía el libramiento del
premio, extrajo el acta y leyó el texto y el nombre de la comisión
ganadora en voz alta. Aplausos de la concurrencia y gritos de la Falla
galardonada. - Hasta aquí todo se desarrolló tal y como
estaba previsto. Después llegó lo inesperado
La Falla premiada no accedió al escenario. Entre quienes debíamos
hacer entrega del premio empezó a crecer el desconcierto. - "¿Qué
sucede?" nos interrogamos en silencio
"Quizás
no lo hayan oído bien", bromeamos en el breve "lapsus"
que lógicamente se produjo. - "¿No sube la Falla
a recogerlo?" Me aventuré, sin apenas moverme de mi sitio,
a preguntarle a la presentadora, que se hallaba igualmente sorprendida
y que por toda respuesta se encogió de hombros. - Al momento
apareció accediendo al escenario, por el lateral de nuestra derecha,
el autor de la obra representada por la Falla ganadora. - "¿No
sube la Falla volví a insistir?"
- No, incomprensiblemente,
no subió. Así que la única solución, que
en ese momento vimos viable, fue la de hacerle entrega del estandarte
al autor que era el único que estaba presente además de
nosotras sobre el enorme espacio escénico. - Seguro que ha quedado
constancia de ello mediante documento fotográfico - Acto seguido,
la presentadora comenzó a recoger papeles dispuesta a dar por
concluido el acto y yo le advertí, en un susurro y avanzando
apenas un paso de, que aún no había concluido - "Tienes
que seguir leyendo lo que a renglón seguido figura en el acta"
- Entonces, ella volvió la vista sobre el acta y se percató
de que allí sobre el papel quedaba algo más que decir
- Este año, y por primera vez, el jurado había considerado
que las otras dos fallas nominadas también debían ser
distinguidas con sendas Placas de Mérito por el esfuerzo realizado
- El nombre de las dos Fallas se proclamó ante el respetable
y
de nuevo, nadie accedió al escenario para recogerlas.
Ante el precedente acaecido momentos antes, y dado que las obras que
habían sido agraciadas eran una de cada una de las personas que
allí continuábamos sobre el escenario - al parecer bajo
un genuino e inesperado "boicot" de convocatoria - optamos
por "quedarnos" simbólicamente con las placas y, tras
un fugaz saludo, desaparecer entre bambalinas perseguidas por la acuciante
sensación de haber hecho "el paripé" más
absoluto
-¿Qué suerte de imponderables se habían confabulado
para que la entrega del premio resultase tan poco ortodoxa?
No puedo ponerme en el lugar de las comisiones galardonadas, pero sí
elucubrar qué pudo suceder. Sobre todo porque durante el intermedio
tuvimos la ocasión de, charlar con una de ellas y hacerle entrega
de la placa que en justicia les correspondía. Resultó
que sus representantes, Fallera Mayor y Presidente tenían localidades
en la primera fila, la misma que la nuestra, y de la que nos separaban
apenas tres butacas. También se contactó con la otra comisión
merecedora de la Placa y se le hizo entrega de la misma.
En cuanto al estandarte acudimos, también en el entreacto tras
las bambalinas, para recalcarle a la persona que había recogido
el estandarte, el autor, que el premio era para la comisión de
Falla y a sus manos había que hacerlo llegar.
Esta fue la crónica,
según recuerdo, de una entrega de Premios inusual y nada convencional.
" Volvamos pues al principio e imaginemos cómo pudieron
vivir el momento los componentes de las comisiones falleras premiadas.
Gala Fallera en el Teatro Principal. Se inicia el espectáculo.
Las comisiones nominadas al "Premi Teatre" se hallan entre
el numeroso público que abarrota el patio de butacas.
Tras un breve parlamento de presentación, avanzan hasta el centro
del escenario para hacer entrega del premio dos personas representando
a la Taula. Expectación, nervios
¡Ha llegado el momento
ansiado!
La presentadora, mientras el estandarte es sacado a escena desde un
lateral, rasga el sobre, extrae el acta y lee el texto y el nombre de
la comisión ganadora en voz alta
Aplausos. - Imagino que
la gente se giraría en busca de la Comisión
Inesperadamente, la Falla premiada no accede al escenario. Pudieron
pensar: "¿Tenemos qué subir?" "Nadie nos
ha dicho qué hacer". Breve lapsus. Tras el cual sobre el
escenario sigue sucediéndose la acción. Por el lateral,
más cercano a la presentadora, aparece el autor de la obra representada
por la Falla ganadora, a quien se le hace entrega del estandarte. "¡Bueno!"
Pensarían las otras dos comisiones. "Otro año será".
Aplausos. La presentadora, comienza a recoger papeles, pero no se va,
sino que vuelve sobre sus pasos, regresa al atril y continúa
leyendo el acta. Grata sorpresa para las otras dos fallas nominadas.
El jurado de la Taula ha considerado que también ellas debían
ser distinguidas con sendas Placas de Mérito por el esfuerzo
realizado. La presentadora proclama de nuevo ante el respetable el nombre
de ambas comisiones, y
llega el momento de levantarse y acceder
al escenario, pero nadie se mueve... Sobre el escenario las personas
que sostienen las placas, tras un breve instante, saludan y desaparecen
entre bambalinas. Quizás pensarían "Mira que bien,
ahora se van con las placas, una para cada una", "¿y
nosotros qué?"
" Si me lo permiten, haré una última recreación:
¿Cómo puede que lo viese e interpretase cualquier otro
espectador?
A la vista de los anteriores relatos es comprensible suponer que, para
cualquier otro asistente a la Gala, el acto de la entrega del Premi
Teatre resultase desconcertante y poco, por no decir nada, protocolario.
Sobre el escenario la presidenta y vicepresidenta de la Taula se disponen
a hacer entrega del estandarte con el que está dotado el Premi
Teatre:
- ¡Vaya, qué ocurre, la comisión ganadora no recoge
el Premio! - lógico es pues que hubiese caras de estupor entre
el respetable.
- (Por el lateral acaba de salir el autor, que decidido avanza al centro
del escenario y recibe el premio) "Pero el premio, ¿no era
para la Falla?" - estoy segura que esa pregunta se la haría
más de uno. Yo al menos si me hice esa misma reflexión
mentalmente.
- (La presentadora duda unos instantes, apenas perceptibles, y después
prosigue la lectura del acta) "¡Qué sorpresa, las
otras nominadas también recibirán galardón!"...
"Pero, ¿tampoco sube nadie?"
"Qué
raro".
- "¿Qué sucede ahora? Vaya, quienes tenían
que entregar las Placas se quedan con ellas
¡Qué
paripé! como nadie sube a recogerlas, una para ti y otra para
mí y todo queda en casa
" - Este comentario, por otra
parte muy probable, circularía por la sala
.
En fin,
no quiero cansarles más. En líneas generales la Gala, al
menos para la que suscribe, resultó original, desenfadada, distraída
y, como ocurre en muchas ocasiones, los problemas del directo pasan más
o menos de puntillas por la escena y dan lugar a situaciones de las que
resulta difícil salir indemne y airoso.
Estoy
segura de que a lo largo de la sesión se dieron cita otras situaciones
que bien por falta de coordinación, de información, de organización,
de diálogo
resultaron no menos ortodoxas y que para algunos
espectadores, los más críticos, tampoco pasaron desapercibidas.
Lo cierto es que un acto tan sencillo como debería de haber sido
la entrega de este galardón, así mismo como de las placas
concedidas, por arte de birlibirloque se quedó privado de la presencia
en el escenario de aquellos que deberían haber sido sus auténticos
protagonistas: Los presidentes y las falleras mayores de cada una de las
comisiones galardonadas.
Además de resultar absurdo, es un raro misterio el sucedido aquella
noche y que a día de hoy todavía no he logrado descifrar.
Llegados a este punto
¿Para
quién estaba concebido el "PREMI TEATRE"?
Por favor,
sean tan amables de responder en voz alta ustedes mismos.
Valencia, febrero 2004
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