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(Monólogo)

Ana A. Millás Mascarós

 


 

   

 




 

El personaje exhibe en su mano el móvil del cual habla y por el que, antes de empezar a interpretar, a sotto-voce figura estar dialogando.

ELLA.- (Cerrando la imaginaria conversación, se dirige al público exhibiendo el minúsculo teléfono) ¡Divertido ingenio este, cada vez más imprescindible, aparatejo!... El otro día recibí un curioso e indescifrable mensaje, un MMS o SMS, como prefieran, de mi pareja. Digo curioso porque me pilló fuera de juego y, en ese momento me dejo alucinada; y digo indescifrable porque si difícil me resulta a veces descifrar lo que dice cuando hablo con él cara a cara, en esta ocasión la cosa me pareció harto complicada al no acabar de asimilar lo que estaba leyendo en la minúscula pantallita de mi Nokia 6510.

No, no es que él se exprese en arameo, lo juro, pero tiene la incorregible costumbre de hablar tan rápido que las palabras se dan de bofetadas en su boca, se agolpan en sus labios y las que consiguen salir al exterior, sobre todo cuando tiene prisa por expresar algún concepto, resultan un tropel desbocado y a veces incomprensible, emanando a velocidad de crucero por la autopista más natural de la comunicación.

Bueno, a lo que iba. (Muestra el móvil alzándolo) Sonó el característico sonsonete indicándome que había recibido un SMS y curiosa me apresuré a abrirlo. (Busca el mensaje y lee en voz alta) HOLA, COMO VERÁS TENEMOS UN PROBLEMA. En ese momento, al leer ese toque de atención comprobé quién me lo había mandado. Debo decir que mi móvil tiene, imagino que otros también, la desesperante manía de ser selectivo, ya que hay ciertos números que, aunque estén guardados en la memoria, no reconoce el nombre que introduje en la agenda y claro, no aparece en pantalla... Efectivamente, el SMS era de él. (Continúa leyendo) QUÉ HACEMOS PARA GANARNOS ESE MONTÓN DE EUROS, SI ESTOY POR SEVILLA Y SUELO ENDULZAR… ¿QUÉ PROBLEMA?... UN BESO… ¡Un beso y un libro de instrucciones debería haberme mandado! Porque leí y releí varias veces el texto y al final seguía sin tener ni la menor idea de qué iba todo aquello…

Decidida, tecleé una respuesta y se la envié para ver si me aclaraba aquel mensaje en clave que él me había remitido… (Realiza la operación de búsqueda del mensaje enviado y lee) HOLA, COMO VERÁS NO ACABO DE ENTENDER QUÉ CLASE DE PROBLEMA TENEMOS, NI QUE HAY QUE HACER PARA SOLUCIONARLO. BSOS. Pulsé la tecla de envío y esperé su respuesta. Ésta se hizo esperar. Otro misterio de la telefonía móvil, hay mensajes casi instantáneos y otros que tardan hasta días en llegar. "Saturaciones en la red", sin duda. Cuando por fin llegó, me apresté a conocer la solución. Abrí el SMS y… (Repite la operación de abrir el SMS recibido y lee) TÚ NO VES EL TELEDIARIO… (Alza la vista al público) Evidentemente, durante los últimos dos días, no. Sin duda, en ese caso hubiese entendido aquel, para mí inconexo mensaje… Prosigo… (De nuevo lee) ES POR LO QUE DICE ZAPATERO… (Al público) Claro que, en el caso de que hubiese visto el telediario, al aparecer semejante personaje, mi dedo índice sin apenas pretenderlo y respondiendo a su, en estos casos, selectiva autonomía se hubiera dirigido hacia el teclado del mando y cambiado de canal… ¿Ese hombre se escuchará cuando habla? ¿Será verdaderamente consciente de todo aquello que dice?...
En fin, reanudé la lectura para alcanzar el final del mensaje y conocer qué nuevo despropósito se había atrevido a anunciar este buen señor… ¡Y la luz se hizo!... (Leyendo) POR CADA HIJO: 2.500 euros…

¡Por Tutatis! Como dirían los galos más famosos del universo del cómic... ¡2.500 euros por hijo!…

¿Será que ahora aquello "Del pan debajo del brazo" se ha quedado corto? Cuando toda la vida ése ha sido el presente que supuestamente hemos recibido todos los padres anteriores a esta promulgación… Estoy segura de que a más de uno en su momento, ese dinero le hubiese venido a solucionar y a librar de penurias económicas que siempre las ha habido…

¡2.500 euros por hijo! Aquel famoso caso de quintillizos, hubiese hecho millonarios, bueno millonarios de las antiguas pesetas, a los sufridos padres… que se las vieron y desearon para sacar a toda su numerosa prole adelante…

¡2.500 EUROS POR HIJO! Yo desde luego no tendría hijos sólo pensando en el supuesto dineral que percibiría por concebirlos, pero en esto como en todo, existe la picaresca… De hecho ya hay quien ha pedido al hospital que falsee el día de nacimiento de aquellos que vinieron al mundo días antes del anuncio presidencial. ¡2.500 euros, son 2.500 euros!… Aunque al final parece ser que se adjudicará con carácter retroactivo desde el uno de enero.

No dudo que también habrá quién pondrá a su mujer a parir como una coneja, o en serie… como en una fábrica de coches… ¡Todo se andará!, o mejor dicho "se parirá"…

De todas formas, nada es nuevo y anteriormente se han concedido subvenciones de diversa índole… Ayudar a las familias debería ser una prioridad gobernase quien gobernase una nación… Nuevas guarderías, colegios, viviendas para jóvenes a ser posible de más de treinta metros cuadrados, etc, etc…
Hay mucha gente que malvive con una mísera pensión de jubilación con la que ni siquiera puede hacer frente a las necesidades básicas que le permitan vivir con dignidad. Si no fuera por sus hijos o familiares acabarían sus vidas completamente dejados de la mano de quien, tras haber recogido durante años el fruto de su trabajo, ahora les da la espalda y prefiere solucionar otros cometidos antes que aquellos que presentan mayor prioridad…

No es mi pretensión hacer un manifiesto contra las injusticias que siempre y en todas las épocas se han permitido y llevado a cabo. Pero sí estoy convencida de que este anuncio, a mi parecer lanzado tan a la ligera, pueda generar a la par que alegría por parte de algunos sectores, malestar por parte de otros más amplios…
"Peor imposible…" Hace tiempo que vengo considerando que esa rotunda afirmación podría también convertirse en el anuncio de lo que en los últimos tiempos esta aconteciendo en nuestra piel de toro… Las cosas se pueden hacer además de de forma correcta, sensata, meditada, bien, sobresaliente… también de manera escasa, mediocre, regular, mal… Pero cuando se adquiere la dimensión de "peor imposible"… Creo llegado el momento de plantearse ¿Dónde? ¿Cómo? ¿Cuándo? y ¿quién o quienes? pueden, o podemos buscar y pulsar el freno a tanto desmán… De lo contrario, el "Polvorín social" seguirá creciendo y me temo que el resultado final no resulte grato a nadie…

En fin, volvamos simplemente al SMS y al problema al que mi pareja aludía… Remataba el mensaje de la siguiente forma… (De nuevo lee) LO MALO ES QUE YO NO… (Al público) ¡Vaya, ven lo que les decía!... Si a mi pareja, que hace años definitivamente se cortó la coleta, le da pena no poder tener acceso a esa posibilidad, ¿qué no harán aquellos que no tengan escrúpulos para tirar mano a tan apetecible donación a fondo perdido…?

¿Somos tan estúpidos que todo en este mundo ha de moverse de forma material?
¿Todos esos hijos serán deseados, o sólo moverá a ello un interés meramente lucrativo? Desgraciadamente, de todo habrá… Humanamente somos capaces de todo…

¿Imperará la cordura o prevalecerá el negocio? El tiempo lo dirá…

No, definitivamente no tendría hijos por… (Dudando) ¡2.500 euros!... La verdad es que la cifra es apetecible… ¡Claro, que puedo adoptar!… Eso también vale… o ¿por qué no?... (Sonríe pícara) Y ésta fue la fórmula que le propuse a vuelta de SMS a mi pareja… (Busca el mensaje y acto seguido lee en voz alta) CARIÑO, SI TANTA PENA TE CAUSA DEJAR PASAR LA OPORTUNIDAD… YO NO QUIERO PERDERME LA PARTE MÁS "GRATIFICANTE"… ¿puedo yo elegir al donante? (Suena el móvil y ella atiende una llamada entrante)


Ana A. Millás Mascarós
Valencia, julio 2007