¡Albricias, por fin!

Ana A. Millás Mascarós

 

 


 

   
Ana A. Millás


 

 

Un año más se han convocado los flamantes premios "Max de las artes escénicas". Y en la presente edición será nuestra ciudad, Valencia y concretamente el emblemático Teatro Principal, la lujosa sede que acoja la entrega de los ansiados galardones.

El pasado mes de diciembre recibí en mi domicilio el Reglamento y el Listado de los Candidatos que optan en las diferentes modalidades.

Lo primero que ojeé con toda premura, confieso que al igual que en las anteriores ocasiones, fue el escueto folleto donde se reflejan los requisitos necesarios para poder participar en dicho certamen. Y grata sorpresa, por primera vez desde que echaron a andar estos premios, que ya van por su V edición, era convocado un apartado para mejor autor teatral en "valenciano"... - Que suenen al unísono un grandioso tropel de tambores y fanfarrias, pues de esta forma se reconoce que este menospreciado colectivo de profesionales de la pluma, además de haber dejado de ser el eterno olvidado, tiene también un lugar dentro del marco de las artes escénicas. Ahora es pues llegado el ansiado momento en el que se nos presenta la oportunidad de saltar a la palestra del panorama dramático nacional, y también se empieza a contar con nosotros... - Algo digno de la mayor celebración, ¿no? -

Muy ufana acudí al otro libro que acompañaba al que ya había ojeado, bastante más voluminoso por cierto, listado general de los espectáculos, autores, actores, directores, etc, etc... candidatos a las codiciadas esculturas que se conceden en cada una de las diversas y numerosas categorías, para ser más precisos hasta treinta... Muy animada, comencé a pasar página tras página... Mejor autor teatral en castellano, en catalán, - me iba aproximando cada vez más - en gallego, en euskera... y - ¡Sorpresa, mayúscula! - Mejor traducción o adaptación de obra teatral... - ¿Qué había pasado con la modalidad de autor en valenciano?- Me debía de haber confundido, pensé. Volví sobre el papel del Reglamento a revisar los diferentes apartados... ¡No, no había ninguna confusión! Debería de haber estado allí, en la página siguiente al de autor en euskera... Pero, no era así...Y no parecía existir ningún error de impresión, tras la página veintiocho venía la pertinente, o sea la veintinueve... Una vez más consulté el librito del Reglamento, y allí sí que figuraba con toda claridad, y perfectamente legible, la convocatoria del apartado para mejor autor teatral en valenciano. Continué, por lo tanto, con paciencia y sin perder la esperanza, revisando el resto de modalidades hasta llegar a la última página, la fatídica doscientos seis, y nada de nada... - Y les puedo prometer que revisé cuartilla por cuartilla, pensando que la vista me jugaba una mala pasada. ¡Nada! Definitivamente no figuraba ese apartado, ni siquiera como una triste fe de erratas... - Pasmo y desaliento en el "gallinero"- Toda la euforia del primer momento dejó paso a la decepción más absoluta, y no porque esperara ver mi nombre entre los candidatos, entre otras cosas porque para ello alguna de mis obras dramáticas debía cumplir el requisito de haber sido representada dentro del territorio del Estado Español, y producida o coproducida por productoras o compañías domiciliadas en España, y de momento, por mucho que me pese, no es ése el caso... Pero sí era de prever que estuviesen reflejados los nombres y apellidos de algún otro colega de fatigas dramático-teatrales.

¿Qué había ocurrido?

¿Cómo era posible que ahora que nos habían ofrecido el caramelo, antes de dárnoslo, y de tener la posibilidad de abrir el envoltorio, nos lo arrebatasen?

¡Ay mísera de mí!...

Apurar cielos pretendo, ya que nos tratáis así.

¿Qué delito cometimos contra vosotros escribiendo?

¿De quién, o de quienes puede ser la culpa, negligencia, dejadez...?

¡Quizás de la falta de información que no haya permitido, a quién corresponda, enviar o recabar los datos relativos a esas representaciones!

En estos momentos no conozco la respuesta de los demás. Por mi parte, tan sólo diré que me desayuné de la convocatoria de dicho premio al mejor autor teatral en valenciano cuando recibí por correo la información de la presente edición de los V Premios MAX. Hasta ese momento no había tenido noticias al respecto. Cierto es que el año anterior, me refiero a la pasada edición, tras la gala se alzaron algunas voces de protesta al comprobar que se contaba por primera vez con el resto de modalidades lingüísticas y, por contra, se excluía esta lengua.

Todo apunta a que aquellas voces fueron escuchadas. Prueba de ello es la inclusión de un galardón para dicha modalidad. El caso es que no sé de qué me extraño. El hecho de que ahora se encuentre este apartado desierto a falta de textos que compitan por la estatuilla, destinada por Joan Brossa, no debe de resultar tan sorprendente, y por lo tanto, cabe deducir diversos aspectos del porqué la afluencia competitiva resultase nula:

- El más evidente es que aquellos textos que, hasta el momento, se pretendían hacer creer que estaban escritos y/o representados en "valenciano", figuran dentro de la modalidad de "catalán". Qué raro, ¿por qué será?

- En este caso, sería lógico que a esta categoría no concurriera ningún texto, puesto que como ya se ha repetido hasta la saciedad, a los autores autóctonos que utilizamos el valenciano en nuestras obras dramáticas y, por lo tanto, a nuestras creaciones, desde hace demasiado tiempo se nos viene relegando, condenándonos de esta forma al ostracismo. Trabajamos enconadamente por mantener viva nuestra ilusión y nuestro amor al teatro. No escatimamos esfuerzos para conseguir todo aquello que esté a nuestro alcance, pero no nos engañemos, para cumplir los requisitos mínimos necesarios para participar en muchos concursos y certámenes dramáticos, hace falta algo más que todo ese encomiable empeño.

¿Cabría la posibilidad ¿de que no todo lo que se escriba en valenciano obtenga la calidad comercial necesaria para apoyarlo institucionalmente y elevarlo a los escenarios? - pero, ¿acaso todo lo que se representa en ellos la tiene? - Y no es, ni mucho menos, que pretenda con esto justificar la mediocridad, sino tan sólo llamar la taención sobre el "criterio" que se sigue para decidir el futuro de una obra. Y es más ¿de qué forma podemos conocer si algún texto escrito en lengua autóctona valenciana posee dicha calidad? Quizás, habría que arriesgar y es ésta una fórmula que seguramente no conviene.

¡Albricias, por fin! Los premios Max en su V edición llegan este año a Valencia. Qué lástima que la felicidad del titular de este artículo no se pueda celebrar con el primer galardón concedido a algún autor/a por su texto en valenciano.

Valencia, enero de 2002

Publicado en el Bolletí nº 24
(Taula Valenciana d'Autors Teatrals)